Tribute to Isabel Santos

TRIBUTE TO ISABEL SANTOS

LA ACTRIZ INDETENIBLE / THE UNSTOPPABLE ACTRESS
By Jorge Luis Sánchez

I can resoundingly say that Isabel Santos marks a before and after in the way of acting in Cuban cinema. Never before has there been an actress who made restraint and sobriety into an acting expression in order to show a truth. That was the impression I got when I saw her for the first time in a television series, Pasos hacía la montaña, at a very young age, around 1979.

Isabel Santos has been in many of director Fernando Pérez’ films such as La vida es silbar, the La pared de las palabras and Clandestinos, in which I was an assistant director and Isabel Santos was the protagonist. In this last film I could closely learn about how she handled the complexity of the acting process. I remember that moments before filming a very intense scene, when police mercilessly shot at an apartment where she, her boyfriend and a friend hid. While the other actors looked away with extreme concentration, it seemed to me that she was too relaxed, sitting and chatting animatedly with someone on the team. When everything was ready and the director called action, she, with a tremendous yet simple ease, her body left the apparent laxity and became something else entirely. I was dazzled seeing her suddenly embrace the naturalness required of her from the scene. And thus is Clandestinos, which proves that there is no limit to the amount of praise regarding what I saw and never forgot; the professionalism of an actress in any and all circumstances.

Isa, as we call her in the Cuban filmmakers guild, remains one of our most in-demand actresses. And note that I don’t qualify it with terms such as monster of the scene, the most sought after or more cache because where there is rigor, such as attitude to work, there are plenty of such epithets that I feel are too frivolous. In any case, this demand is the result of her work on the screen, which I perceive to be marked by the verb challenge.

 I’m not sure who challenges whom, whether it is she her characters or vice versa. What matters is that we all know that she is an actress who goes beyond what is written in her script. It is a contribution that transcends the common word deliver; and it definitely is a very desirable plus for those directors who strive to listen. So no matter if she is acting as the star of the film or a member of the supporting cast, that challenge is the only alternative with which she seems to have to produce an artistic truth.

That is precisely the reason I called her for El Benny, my first film, where she takes a supporting role, unpublished in her extensive career; a singer, sort of femme fatale of the world of the cabaret in Havana of the 1950s, especially designed by me for her, but with a huge challenge- to sing and then dub herself singing a bolerón. Afraid, but nervous, she became a real character in which opportunism disguised as tenderness tries to achieve what music can never be. We recently returned to work on Cuba Libre, where she faced another unpublished character, but with more dramatic weight; that of a teacher in 1898 at the time of the American intervention in Cuba. For the first time, wearing a long dress, as I heard her say in period costumes, giving the character nuances as to stand up against her mentor, a Catholic priest, by being radically more intransigent than him when he seems pro Spanish and crosses to the side of the interveners.

The words for this very well-deserved praise bestowed on her by the New York Film Festival could have been written by the great Humberto Solás, who directed her in honey for Oshun and Barrio Cuba. Humberto was a master, artistic director, and a person who Isa established a close friendship with until his death.

Right now I perceive that this Cuban actress is going through a phase of deep maturity and experience. There is Sisi in her Wedding dress, a character who an intelligent viewer would warn, the staging must have been a balancing factor to stop her for stealing the scene. Whether is true or not, what is truly transcendent is that behind her characters inhabits an unstoppable actress, whose broad dramatic range keeps challenging us.

Español

Puedo afirmar con rotundez que Isabel Santos marca un antes y un después en la manera de actuar en el cine cubano. Nunca antes existió una actriz que hiciera de la contención y la sobriedad toda una expresión actoral para mostrar una verdad. Esa fue la impresión que tuve de ella cuando la vi por primera vez en una serie televisiva, Pasos hacia a la montaña, muy joven ella, por 1979.

Fernando Pérez es el director que más veces la ha dirigido; La vida es Silbar, La pared de las palabras y la iniciática Clandestinos, donde fui Asistente de Dirección y ella protagonista. En esta última película pude aprender de cerca cómo manejaba la complejidad del proceso de actuar. Recuerdo que ante una escena de mucha intensidad, hacia el final, cuando la policía tirotea inmisericordemente el apartamento en que ella, su novio y un amigo se esconden, minutos antes de filmarla, allí donde actrices y actores se apartan buscando a ultranza la concentración, a mí me parecía que ella estaba demasiado relajada, sentada y conversando animadamente con alguien del equipo. Cuando todo estuvo listo para dar la voz de acción, con una naturalidad tremenda, pero sencilla, aquel cuerpo dejaba la laxitud aparente y se convertía en otra cosa totalmente distinta. Me deslumbró viendo que por corte entraba en la situación dramática requerida. Ahí está Clandestinos para comprobar que no hay excesos de elogios en lo que vi y que nunca olvidé; la profesionalidad de una actriz lo es bajo cualquier circunstancia.

Isa, como le llamamos en el gremio de cineastas cubanos, fue y sigue siendo una de nuestras actrices más demandada. Y nótese que no la califico con términos como monstruo de la escena, la más cotizada o la de más caché porque donde hay rigor, como actitud ante el trabajo, sobran tales calificativos que siento que están más del lado de la frivolidad. En todo caso porque esa demanda es el resultado de su trabajo en pantalla, cuya creación percibo que está signada por el verbo retar.

 Probablemente no estoy seguro quién reta a quién, si ella a sus personajes o viceversa. Solo interesa que se conozca que ella es una actriz que le pone el extra que jamás aparecerá escrito en guión alguno. Es como un aporte que desborda la también socorrida entrega, pues definitivamente se trata de un plus muy deseable por aquellos directores que más que hablar, nos esforzamos por escuchar. De manera que sin importarle si está ante un protagonista o un secundario, ese reto es la única alternativa con que ella parece contar para producir una verdad artística.

 Precisamente por eso la llamé para El Benny, mi ópera prima, donde ella asume un personaje secundario, aunque inédito en su larga carrera; una cantante, especie de mujer fatal del mundo del cabaret en La Habana de la década de los años cincuenta, concebido por mí especialmente para ella, pero con un enorme reto; cantar un bolerón que luego en el rodaje debía doblarse a sí misma. Con susto, pero con nervios, sus mejores combustibles, ella abordó un personaje auténtico en el que el oportunismo disfrazado de ternura intenta alcanzar lo que con la música nunca podrá. Recientemente volvimos a trabajar en Cuba Libre donde se enfrentó a otro personaje inédito, pero de mayor peso dramático; la de una maestra de 1898 en los tiempos de la intervención norteamericana en Cuba. Por primera vez se vistió de largo, como le oí decir por el vestuario de época, aportándole al personaje matices como el de subirle la parada al mentor, un Padre católico, al ser radicalmente más intransigente que este cuando ve que de pro español se pasa al bando de los interventores.

Las palabras para este merecido elogio que le rinde el Festival de Cine de New York las pudo haberlas escrito el gran Humberto Solás, que la dirigió en Miel para Oshún y en Barrio Cuba. Humberto, un maestro en la dirección de actores y con quién Isa estableció una entrañable amistad hasta su muerte.

 Ahora mismo percibo que esta actriz cubana transita por una etapa de honda madurez y experiencia. Ahí está la Sisi de Vestido de Novia, un personaje que probablemente, -advertiría un espectador inteligente-, el montaje hubo de equilibrar para que no terminara robándose la película. Sea cierto o no, lo verdaderamente trascendente es que detrás de sus personajes habita una actriz indetenible, cuyo amplio arco dramático nos sigue retando.


4/11 @ 6:00PM Instituto Cervantes
(Free and open to the public)

4/11 @ 7:45PM Instituto Cervantes
(Free and open to the public)

Followed By Panel DiscussionThe Actor and the Cámara: a conversation between actress Isabel Santos and cinematographer Rafael Solis, moderated by Louis Perego of Prime Latino Media.
Reception to follow.

4/8 @ 7:00PM Village East Cinema
4/10 @ 3:00PM Village East Cinema