Tribute Enrique Molina

TRIBUTE TO ENRIQUE MOLINA

Molina

ENRIQUE MOLINA EN TODAS PARTES / ENRIQUE MOLINA EVERYWHERE
By Luciano Castillo

Enrique Molina is a Cuban actor who has won universal admiration for each of his performances (Bauta, Havana, October 31, 1943). His artistic career begins as an actor in an amateur group in Santiago de Cuba, where he works in radio and joins the Conjunto Dramático de Oriente. He returns to Havana in 1970 where he performs for the first time in a popular television series: Los commandos del silencio, followed by many other series. Among them are El carillón del Kremlin in which he offers an amazing interpretation of Lenin. His performances continue to stand out in the mini-series, En silencio ha tenido que ser, and in the Telenovela, Tierra Brava, which transforms him into one of the best character actors as a result of his ability to play several characters in varied works, each an entirely different person from the other.

Manuel Pérez made Molina’s cinematic debut possible in El hombre de Maisinicu, which proved a very impactful first time for the actor, although he lacked experience. This was the first title in what would later be an enormous filmography. From that moment on, he has acted in numerous films such as Polvo rojo de Jesús Díaz, La segunda hora de Esteban Zayas and Páginas del diario de Mauricio, directed by Manuel Perez, Jibaro (1982) by Daniel Díaz Torres, who later chose him for the controversial comedy, Alicia en el pueblo de Maravillas.

One of his most complex characters was that of a soldier met with familial conflict after returning home in El encanto del regreso (1989), a medium-length Emilio Oscar Alcalde. Another one of Molina’s most memorable cinematic interpretations is as an officer in the war film, Caravana (1990), co-directed by Rogelio París and Julio César Rodríguez. His personification of Sergeant Mouse in Derecho del asilo (1994), Octavio Cortázar, was loved by the critics and he received the award for best male performance in the Festival Caracol de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

He gave incredibly nuanced performances as the familiar patriarch, a role in which some filmmakers try to pigeonhole him into, in Un paraíso bajo las estrellas (1999), by Gerardo Chijona, Hacerse el sueco (2000), by Daniel Díaz Torres and Video de familia (2001), by Humberto Padrón and El cuerno de la abundancia (2008), by Juan Carlos Tabío. “Molina has brought his interpretationto of the father of the Cuban family to a state of tautological perfection Cuban, responsible for his children and their nagging, demanding and sensitive, a big shot and easygoing, frustrated by his circumstances, but refusing to be trampled on,” expressed the catalogue of the fifth Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara.

Enrique Molina received the Alejo Carpentier medal in recognition of his artistic contribution to the cultural development of the island. One of Molina’s most enjoyable roles was the flamboyant Larry Po, offered by Gerardo Chijona in Esther en alguna parte, a version of Eliseo Alberto Diego’s novel of the same name. The preference evinced by directors of all generations toward Enrique Molina demonstrates the full force of an actor who has chosen the versatility and registry of change as his main professional creed. HFFNY pays tribute to one of the greatest film actors of our America.

Español

Un actor cubano que todos admiran en cada una de sus interpretaciones es Enrique Molina (Bauta, La Habana, 31 de octubre de 1943). Su trayectoria artística se inicia como actor en un grupo de aficionados en Santiago de Cuba, donde trabaja en la radio e integra el Conjunto Dramático de Oriente. Retorna a La Habana en 1970 y actúa por primera vez en una popular serie televisiva: Los comandos del silencio, a la que siguen muchas otras en ese medio, como también puestas teatrales, entre estas El carillón del Kremlin, en la cual realizó una asombrosa caracterización de Lenin. Sobresalen sus actuaciones en la miniserie En silencio ha tenido que ser y, sobre todo, en la telenovela Tierra brava, que le convierten en uno de los mejores actores característicos por su capacidad de interpretar varios personajes de fuerza dramática en distintas obras y que ninguno se parezca entre sí.

Manuel Pérez le posibilitó debutar en el cine en El hombre de Maisinicú (1973) en una primera experiencia muy impactante para el actor, aunque fuera un personaje sin mucha trayectoria. Era el primer título en una enorme filmografía. A partir de ese momento actúa en numerosos filmes, como Polvo rojo, de Jesús Díaz, La segunda hora de Esteban Zayas y Páginas del diario de Mauricio, dirigidas por Manuel Pérez, Jíbaro (1982), de Daniel Díaz Torres, que lo escoge más tarde para la polémica comedia Alicia en el pueblo de Maravillas.

Uno de sus personajes más complejos fue el del combatiente enfrenta conflictos familiares cuando retorna en El encanto del regreso (1989), mediometraje de Emilio Oscar Alcalde. Otra de las interpretaciones cinematográficas más memorables de Enrique Molina es la del oficial en el filme bélico Caravana (1990), codirigido por Rogelio París y Julio César Rodríguez. Su personificación del Sargento Ratón en Derecho de asilo (1994), de Octavio Cortázar, fue muy valorada por la crítica y recibió el premio de actuación masculina de reparto en el Festival Caracol de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Otorgó diversos matices al papel de patriarca familiar, en el cual algunos cineastas pretenden encasillarle, en Un paraíso bajo las estrellas (1999), de Gerardo Chijona, Hacerse el sueco (2000), de Daniel Díaz Torres y Video de familia (2001), de Humberto Padrón y El cuerno de la abundancia (2008), de Juan Carlos Tabío. «Molina ha llevado a un estado de perfección tautológico la interpretación del padre de familia cubano, responsable de su prole y regañón, exigente y susceptible, mandamás y sencillo, frustrado por las circunstancias, pero decidido a no dejarse pisotear», expresó el catálogo del quinto Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara.

Posee la medalla Alejo Carpentier en reconocimiento a la trayectoria artística y el aporte al desarrollo cultural de la isla. Uno de los papeles que más satisfacciones ha proporcionado al actor es el extravagante Larry Po que le ofreció Gerardo Chijona en Esther en alguna parte, versión de la novela homónima de Eliseo Alberto Diego. La preferencia evidenciada por directores de todas las generaciones hacia Enrique Molina, demuestra la plena vigencia de un actor que ha escogido la versatilidad y el cambio de registro como sus principales credos profesionales. El HFFNY rinde homenaje a este gran actor del cine de esta América nuestra.


4/13 @ 7:30PM (Free & Open to the public)
King Juan Carlos I of Spain Center

Followed by: A conversation with actor Enrique Molina.

4/14 @ 9:15PM
Village East Cinema

Followed by: A Q&A with actor Enrique Molina and director Gerardo Chijona