Titon

IN MEMORY: CELEBRATING TOMÁS GUTIÉRREZ ALEA’S LEGACY

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CHANGE OF SCHEDULE: The program held on Tuesday, April 12 at the King Juan Carlos I of Spain Center now begins at 5:00pm

TOMÁS GUTIÉRREZ ALEA: 20 AÑOS DESPUÉS / TOMÁS GUTIÉRREZ ALEA: 20 YEARS LATER
By Luciano Castillo

The Havana Film Festival N.Y. is the first event to comemorate two decades of the physical disappearance of the most important and universal of Cuban filmmakers in the realm of fiction: Tomás Gutiérrez Alea (1928-1996), aka Titón. As a child he showed a vocation in painting, music and poetry and an ambition to make movies once he left for university. After finishing Law School, instead of becoming lawyer, he went to Rome to study film directing at the Centro Sperimentale di Cinematografia. After returning to Cuba, in 1953, he joined the Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, formed by young intellectuals and artists who wanted to share their progressive ideas. Among the members were some of the founders of the Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), created in March 1959.

He collaborated with Julio García Espinosa on the neorealist short film El Mégano (1955), where he denounced the miserable living conditions of the charcoal burners. The experience acquired previously by Gutiérrez Alea through cinema magazine, in the second half of the ‘ 50s, which included reports, documentaries, sketches, and ads. As artistic director, Gutiérrez quickly acquired mastery of the craft and how to deploy the type of shrewd humor present in his later work. Shortly after the the revolutionary triumph, he filmed two of the most representative documentaries of those early years: Esta tierra nuestra (1959) and Asamblea General (1960) and the first feature film to be premiered by the new Cuban cinema: Historias de la Revolución (1960), three dramatic episodes on the insurrectional struggle.

Throughout his filmography, nurtured by a dozen feature films, sporadic forays into the documentary and a medium-length film shot in Mexico (Contigo en la distancia), Titón addressed many topics from an analytical perspective closely tied to the Cuban spirit and idiosyncrasy. His unreserved admiration for Buñuel poured into his comedies La muerte de un burócrata (1966) and Los sobrevivientes (1978).

Memorias del subdesarollo (1968), the unquestionable masterpiece of Cuban cinema as well as that of Iberoamerica, featured in many curations of the best films of all time. This film mixed fiction with documentary to make a movie so fresh that it appears to have been filmed today. La ültima cena (1976), another masterpiece, is not valued even in all its dimensions. After many unfinished projects, the decade of the 80s is not especially rich in the work of Titón, as he only completed Hasta cierto punto (1983) and Cartas del parque (1988).

He achieved global recognition, by critical and general audience alike, with Fresa y chocolate, co-directed with Juan C. Tabío— a beautiful hymn to tolerance among human beings that, besides receiving numerous awards from other international festivals, was nominated for an Oscar for the best foreign film. With Tabío, he made the film that closed his career: Guantanamera (1995). As legitimate expression of an art linked to the social reality of their country, the work of Gutiérrez Alea constitutes a valuable film legacy that accredits him as the best filmmaker of Cuba.

Español

El HFFNY es el primer certamen que conmemora dos décadas de la desaparición física del más universal e importante de los cineastas cubanos en el terreno de la ficción: Tomás Gutiérrez Alea (1928-1996), conocido como Titón. Desde niño mostró vocación sucesivamente por la pintura, la música y la poesía y ambicionó hacer películas desde su época de estudiante de Derecho en la Universidad. Al concluir sus estudios universitarios, en vez de ejercer la profesión de abogado, marchó a Roma para estudiar un par de años, dirección cinematográfica en el Centro Sperimentale di Cinematografía. De regreso a Cuba, en 1953, integró la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, formada por jóvenes intelectuales y artistas de ideas progresistas entre los que se hallaban algunos de los fundadores del ICAIC, creado en marzo de 1959.

Colaboró con Julio García Espinosa en la realización del corto neorrealista El Mégano (1955), denuncia de las miserables condiciones de vida de los carboneros. La experiencia adquirida con anterioridad por Gutiérrez Alea a través de Cine Revista, en la segunda mitad de los ’50, que incluía reportajes, documentales, sketches y anuncios y de la que fuera director artístico, le permitió adquirir rápidamente el dominio del oficio y el despliegue del sagaz humor presente en su obra posterior. Poco después del triunfo revolucionario filmó dos de los documentales más representativos de esos primeros años: Esta tierra nuestra (1959) y Asamblea General (1960) y el primer largometraje estrenado por el nuevo cine cubano: Historias de la Revolución (1960), tres episodios dramáticos sobre la lucha insurreccional.

A lo largo de su filmografía, nutrida por una docena de largometrajes, esporádicas incursiones en el documental y un mediometraje rodado en México (Contigo en la distancia), Titón abordó los temas más variados, siempre desde una perspectiva analítica muy ligada al espíritu e idiosincrasia del cubano. Su admiración sin reservas por Buñuel las vertió en sus comedias La muerte de un burócrata (1966) y Los sobrevivientes (1978).

Memorias del subdesarrollo (1968), la incuestionable obra maestra del cine cubano y título prominente del cine iberoamericano que figura en algunas selecciones de los mejores filmes de todos los tiempos mezcla la ficción con el documental para lograr una cinta pletórica de frescura con una estructura abierta que parece haberse filmado hoy. La última cena (1976) como otra pieza magistral no valorada aún en toda su dimensión. Tras numerosos proyectos inconclusos, la década del ’80 no es especialmente pródiga en la obra de Titón y solo rueda Hasta cierto punto (1983) y Cartas del parque (1988).

Alcanzó el reconocimiento mundial de crítica y público con Fresa y chocolate, codirigida con Juan C. Tabío, hermoso canto a la tolerancia entre los seres humanos que a los numerosos galardones sumó una nominación para el Oscar al mejor filme extranjero. Con Tabío realizó el filme que cerró su trayectoria: Guantanamera (1995). Por ser expresión legítima de un arte vinculado a la realidad social de su país, la obra de Gutiérrez Alea constituye un valioso legado cinematográfico que lo acredita como el cineasta mayor de Cuba.


4/12 @ 5:00PM (Free & Open to the public)
King Juan Carlos I of Spain Center

Followed By Book Presentation:
La Biblia del Cinefilo / A Cinephile’s Bible, the newest book by film critic and Cuban Film Archives Director, Luciano Castillo. Presented by Michelle Farrell

4/13 @ 5:45PM (Free & Open to the public)
King Juan Carlos I of Spain Center